Rituales · 1 min de lectura
Una pausa que no lleva preparación
No necesitas velas, una libreta nueva ni una habitación en silencio para parar un momento. Puedes hacerlo mientras tomas algo o antes de empezar otra tarea. La idea es darte unos minutos sin llenarlos enseguida de otra cosa.
Tres preguntas sencillas
¿Cómo estoy hoy? ¿Qué me está ocupando la cabeza? ¿Hay algo que pueda dejar para después? Puedes escribir una línea para cada pregunta o simplemente pensarlo. No hace falta sacar una conclusión importante.
Si te sirve, puedes repetirlo otro día. Si hoy te apetece más salir, hablar con alguien o descansar, también está bien. Un ritual personal tiene sentido si te ayuda, no si acaba siendo otra obligación.